El 25 de mayo de 2020 el ciudadano americano George Floyd fue asesinado a causa del arresto llevado a cabo por cuatro policías del Departamento de Policía de Minnesota debido a una llamada vinculada a una “falsificación de billetes en proceso”. Como resultado del arresto, Floyd fue asesinado en virtud de asfixia por falta de oxígeno. El video del arresto fue grabado y transmitido por la red social Facebook, lo cual permitió escuchar en vivo las últimas palabras de agonía de Floyd al tener su cabeza bajo la rodilla de un policía blanco. Este asesinato provocó una oleada de indignación y protestas en los Estados Unidos y en otras ciudades del mundo. Este asesinato por sí solo no explicaría todas las protestas que hay en los Estados Unidos ahora, sino más bien, las protestas masivas deben comprenderse como la indignación justificada ante una de las patologías que acechan al “american way of life”, y más en general a las sociedades modernas: el racismo en una de sus expresiones más acuciantes.