Si el propósito de cualquier tipo de conocimiento es llegar a establecer una verdad, entonces debe existir un método riguroso que permita la aceptabilidad de esa verdad, tal como aquella que deriva de un método científico, para que se acepte como teoría, como saber científico, invencible hasta en tanto no aparezcan condiciones o circunstancias que la modifiquen. Gadamer sostiene que verdad y método van de la mano, es decir, que la verdad está íntimamente ligada al método y no puede considerarse una sin el otro. En este sentido, Popper habla del falsacionismo, entendiendo por tal, la necesidad de confrontar una verdad antes de considerarla teórica o científica. Si se sostiene, podemos hablar de una verdad, de lo contrario, hay que volver a iniciar el método.