La dignidad humana es un valor intrínseco que trae consigo el ser humano al nacer, dignidad que se transfiere a la realización de las categorías de los derechos humanos, cumpliendo con el respeto a los derechos culturales, sociales y económicos, caracterizados por un sistema inicial de protección determinado con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 19481. Puede ser difícil conceder el respeto serio a la naturaleza moral de la dignidad, pero si la trasladamos al campo de los distintos sectores de la sociedad; campesinos, indígenas, presos, periodistas o menores de edad, sólo por mencionar algunos, le identificamos porque tienden a ser los más afectados en sus derechos, por ende, demeritan el respeto a la dignidad. Asimismo, la discriminación contra personas -por raza, sexo, nacionalidad o idioma-, violencia física o encarcelamiento de quienes solicitan asilo, vienen a ser algunos de los tipos de la violación de esa misma dignidad, aun más, queda restringida cuando no es valorada por las propias autoridades.